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CRE-SER


Siempre sentí atracción por los temas relacionados con el desarrollo del ser humano, aquello que es imperceptible, misterioso y fascinante. Mis primeras lecturas fueron: “El despertar de la serpiente Kundalini” y “Siddhartha” pero aún era muy joven y las distracciones propias de la pubertad me sedujeron y así fui quedando atrapada en lo superfluo de cada etapa de vida. De cuando en cuando los temas que me interesaban volvían a convocarme, pero yo respondía débilmente, de tal forma que tomé muchas malas decisiones y me perdí. Cuando empecé el camino de reencuentro con mi esencia no sabía cómo gestionar los altibajos, mi mente imparable lograba ocasionar tormentas emocionales importantes que me desestabilizaban. Me sentía orgullosa de mí misma porque creía que me conocía bastante bien ya que me gustaba hacer introspección, observarme y analizarme, no obstante, años después descubriría que no me conocía tanto como creía.

La filosofía griega sostiene que muchos cuestionamientos sobre nuestras vidas se responden cuando empezamos a conocernos a nosotros mismos pero este acto no es tan simple como parece, siempre es mejor tener acompañamiento. Somos seres sistémicos y esto implica la interacción de muchas partes que incluso podrían estar en un punto ciego para nosotros. “Un punto ciego”, tenía conocimiento de lo que era, pero no lo había integrado aún hasta un día literalmente la vida me forzó a entender que debía prestar atención a los puntos ciegos. Trabajaba en un museo y por supuesto tenía instalado un sistema de seguridad por cámaras de vigilancia, pero no habíamos notado que había varios puntos en cada piso que no estaban siendo monitoreados y que incluso uno de ellos era vulnerable. Inspeccionamos cada punto, evaluamos y se tomaron las medidas correctivas para prever posibles inconvenientes. La vida no podía ser más clara conmigo. “Mira tus puntos ciegos” me decía, pero todavía andaba de lento aprendizaje, así que mis propias medidas correctivas llegarían después.

Conocerse a uno mismo es una gran aventura porque implica un viaje de afuera hacia adentro y de adentro hacia afuera como una especie de vaivén ¿por qué? Porque, aunque lo primero es observarse, la observación de nuestras relaciones personales nos dará mucha información sobre lo que no es tan evidente para que podamos cre-ser. Sí con “S” para que no se nos olvide que crecer es un acto integral para todo nuestro ser: cuerpo, mente y espíritu. El ejercicio de empezar a observar mi interior empezó con el eneagrama de manera autodidacta y esto me ayudó a comprender mucho pero solo fue hasta que tomé una formación dirigida por expertos cuando realmente conocí mi esencia y cómo los demás atributos la influían. Sí, ¡no solo somos una esencia!, somos el resultado de una interacción de atributos que pueden estar en luz o en sombra.

El eneagrama es un sistema al igual que otras herramientas de autoconocimiento como la astrología, el árbol de la vida y la numerología porque nos dan una gran comprensión de las distintas partes de nuestro ser a fin de que podamos comprender mejor cómo nos habitamos y cómo estamos transitando nuestras vidas. Elegir entre una de ellas para mí no es posible, pues sí bien su origen común es la cábala, son diferentes y todas aportan información que permite ir engranando datos nuevos como quien arma un rompecabezas. Una vez que se mira hacia adentro, ya con mayor claridad de los dones, talentos, fortalezas, debilidades, luces y sombras el siguiente paso es mirar hacia nuestros vínculos porque en nuestra interacción con ellos habrá información que nos permitirá seguir creciendo.

Observar cómo interactuamos puede ser una mirada dolorosa, especialmente con aquellos vínculos con quienes tenemos relaciones de mucha fricción. La vida es una gran escuela donde todos terminamos siendo maestros y aprendices los uno de los otros; en esta dinámica, habrá dulces, agridulces y amargos aprendizajes. Los maestros más potentes de nuestras vidas son los padres y las parejas, pues muchas veces de forma dura están para mostrarnos una lección que debemos aprender a fin de que desarrollemos un don. ¡Así como lees! “un don” porque una vez que aprendemos la lección que debíamos aprender nos volveremos más fuertes emocionalmente y desarrollamos la capacidad de superar cosas incluso aún más difíciles, así como la habilidad de ayudar a otros a superar asuntos similares. Nada ocurre sin un propósito, todo está conectado: personas y eventos. La vida es sabia y aun cuando nos equivoquemos se encargará de encontrar la forma de enderezar el camino si se lo permitimos y fluimos con sus procesos.

Mirando hacia adentro y hacia afuera para luego retornar nuevamente al interior me permitieron ver mis propios puntos ciegos, no ocurrió mágicamente, sino de a poco y en el momento que debía ser. En el pasado muchas veces me sentí culpable por haber andado distraída y haber perdido el tiempo, pero un día una buena amiga me dijo: “sabes, no pienses así porque gracias a lo que has aprendido y me has compartido pude despertarme a tiempo” Entonces, mi corazón se sintió cobijado al entender que lo que yo calificaba como pérdida podía ser ganancia para otros.

Cuando observamos nuestros errores, nuestras sombras y nuestra disarmonía puede haber un sentimiento de desanimo muy grande y quizás mucho auto juzgamiento y autocritica, pero esto no sirve de nada. Cuando uno está aprendiendo debe ser amable con uno mismo tanto como lo somos con nuestros mejores amigos y para quienes siempre tenemos palabras motivadoras. Autodestruirnos no cambia el pasado, pero impacta fuertemente el presente y el futuro porque nos estanca. Nuestra oscuridad debe ser percibida como lo que nutrirá el florecimiento de algo nuevo, así como la flor del loto que crece en agua lodosa. Resignificar nuestras experiencias duras y dolorosas es parte del proceso de conocernos porque a través de las cosas que ya superamos o estamos intentando superar también descubrimos de lo que somos capaces y un potencial que no sabíamos que teníamos. Conocerse es parte del cre-ser y toma tiempo, pero las mejores cosas de la vida son así. Ámate con tus luces y tus sombras porque a medida que trabajes por alcanzar tu mejor versión, tus debilidades se convertirán en tus fortalezas. Y así cuando mires hacia atrás, verás que todo tuvo un propósito.

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